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Imaginación emotiva

La Imaginación Emotiva fue desarrollada por Maultsby en 1971 y es una de las técnicas más eficaces de las utilizadas en psicología.

  1. Consiste en utilizar la imaginación para afrontar una situación, experimentar las emocione que evoca y hacer las modificaciones adecuadas. Para utilizar correctamente esta técnica debe seguir los siguientes pasos:
    Pruebe a imaginar una situación que le altere emocionalmente y que quiera superar, imagínela de la peor manera posible. Piense en una de las peores situaciones que puedan ocurrirle, como que le salga mal un determinado proyecto, ser rechazado por personas relevantes para usted o tener problemas serios de salud. Imagine dicho suceso de la forma más real que pueda, imagine los detalles, vívalo intensamente. Recree cada detalle. Si es preciso cierre los ojos para imaginarlo.
  2. Ahora intente sentir lo más intensamente que pueda esa emoción inapropiada que normalmente siente ante esto. Céntrese en esa emoción, ya sea ansiedad, ira, depresión, pánico, auto condena o auto compasión, siéntalo intensamente. Tome contacto con esta emoción inapropiada, trate de conseguir que alcance la mayor intensidad posible.
  3. Una vez que haya logrado sentir intensamente esta emoción inapropiada, por ejemplo sentir furia por haber sido tratado de forma injusta, manténgala durante un minuto o dos sintiéndola intensamente y después trate de transformar esa emoción negativa inapropiada en otra emoción, también negativa, pero más apropiada. Trate de encontrar alguna, por ejemplo mientras visualiza que le están tratando de forma injusta, trate de cambiar su ira y rabia por un sentimiento de decepción y tristeza por ser tratado así. Normalmente cuesta un poco, no desista, no se desanime, inténtelo de verdad hasta que lo consiga.
  4. Mientras trabaja en cambiar sus emociones alteradas por emociones negativas apropiadas, asegúrese de que no cambia el suceso activador, éste debe ser el mismo, es muy importante, trate de imaginarlo de forma viva, con muchos detalles. Trate de cambiar sus emociones ante el hecho de ser tratado injustamente, no trate de ver que en el fondo no es tan injusta la manera en que le tratan. Se trata de cambiar la emoción, no la circunstancia que le hace sentir esa emoción. Piense que realmente le están tratando de forma muy injusta.
  5. Evite en este ejercicio utilizar técnicas distractoras como relajación, métodos de meditación, etc. para cambiar sus emociones. Tratamos de que se tenga que enfrentar a las ideas irracionales que le están causando dichas alteraciones emocionales para cambiarlas y de esta manera lograr una emoción, también negativa pero mucho menos perniciosa e inapropiada que la anterior.
  6. Trabaje firmemente en cambiar esta emoción inadecuada. Dígase a sí mismo de forma enérgica y repetitiva la idea racional adecuada. Por ejemplo: “Sí, es cierto que me están tratando de forma injusta. Ojalá no lo hicieran, pero lo hacen. No hay ninguna razón por la que DEBAN tratarme de forma justa. Es algo deseable, algo que deseo, pero no es una ley, una obligación. Puedo detestar dicha conducta sin condenar por ello a la persona que la realiza. Si consigo no alterarme demasiado por ello, quizás pueda decirle a esa persona, de forma apropiada, cuánto me molesta lo que hace, y quizás de esa forma deje de hacerlo. Pero si no lo consigo, no importa, en el futuro trataré no dar demasiadas oportunidades a esta persona para que me trate así. De momento lo soportaré.” Éste es el tipo de pensamientos racionales que debe encontrar.
  7. Si lo realiza correctamente verá cómo son necesarios sólo unos pocos minutos para cambiar su emoción inapropiada por otra más racional. Recuerde que es usted quien crea esa emoción manteniendo ideas irracionales. Búsquelas, luche por cambiarlas para lograr una emoción, negativa pero apropiada que no le incapacite y que le permita cambiar la situación ante la que se altera, si es que es posible cambiarla, o a vivir de forma razonable con ella si no puede ser cambiada.
  8. Una vez que lo haya logrado, trate de recordar cómo lo ha hecho para volver a hacerlo en el futuro, siempre que sea necesario. Recuerde que es usted el causante de sus problemas emocionales y que por lo tanto nadie mejor que usted para remediarlo. Aparentemente esto parece una condena, una maldición; nada más lejos de la realidad, de hecho es una bendición, una suerte que tengamos nosotros mismos la clave y la solución de nuestras alteraciones emocionales. De esta manera, nada ni nadie puede alterarnos si nosotros no se lo permitimos.
    La Imaginación Emotiva practicada de forma repetida, es una de las técnicas más efectivas de las utilizadas en psicología. Requiere constancia y dedicación, pero los resultados hacen que merezca la pena intentarlo. Deberá realizarla al menos una vez al día durante varias semanas para lograr mejorar en algún trastorno específico. No se desanime y sea constante, su bienestar emocional lo merece y su salud se lo agradecerá.

Fuente : https://www.psicoactiva.com/blog/imaginacion-emotiva/

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Digno de admirar …

Los números de 2013

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2013 de este blog.

Aquí hay un extracto:

La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog ha sido visto cerca de 22.000 veces en 2013. Si fuera un concierto en el Sydney Opera House, se se necesitarían alrededor de 8 presentaciones con entradas agotadas para que todos lo vean.

Haz click para ver el reporte completo.

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Gracias a FABIOLA por este interesante articulo

ESPERO QUE ESO PUEDA AYUDAR A MUCHOS FAMILIARES Y ENTENDER MEJOR COMO SE DEBEN AYUDAR A PERSONAS CON TOC..

Traducido del inglés: lunes, 6 de julio, 2009

LUNES, 6 de julio (HealthDay News/Dr. Tango) — El alivio instintivo de la ansiedad de un niño podría ser contraproducente si éste sufre de trastorno obsesivo compulsivo, según investigadores de la Universidad de Florida.

Ayudar a los niños que tienen TOC a completar los rituales relacionados con la afección, como asegurarle a los que se lavan compulsivamente las manos que están limpias, podría aliviar la situación inmediata, dice, pero esto en realidad podría fortalecer el deseo del niño de repetir el comportamiento obsesivo después.

“Los padres lo hacen porque es lo que haría el padre de un niño que no tenga TOC”, señaló en un comunicado de prensa de la universidad Lisa Merlo, autor líder del estudio y profesor asistente de psiquiatría. “Si su hijo está alterado, usted tratará de reconfortarlo. Pero sabemos que, para los pacientes de TOC, si se les ofrece una adaptación, eso refuerza el TOC que tienen”.

“Valida el TOC en la mente del niño”, dijo, algo que usted no querrá hacer”.

Los hallazgos, publicados en la edición actual de la Journal of Consulting and Clinical Psychology, se basan en el análisis de 49 niños entre los 6 y los 18 que tenían TOC. Los investigadores hallaron que los niños que tenían afecciones graves por TOC también tenían familias que hacían más ajustes al comportamiento del niño.

“Uno podría creer que la ayuda de los padres reduce la discapacidad en el niño”, señaló Merlo. “Pero lo que estamos viendo es un efecto bola de nieve en el que las cosas empeoran”.

Sin embargo, los investigadores no pudieron decir con seguridad si la “ayuda” de la familia empeoraba el trastorno o si la ayuda excesiva fue una respuesta a que la afección del niño era grave desde el comienzo.

Luego del análisis, las familias participaron en catorce sesiones de terapia cognitiva conductual, un tratamiento en el que los niños manejan sus temores enfrentándolos y usando métodos alternativos para sobrellevarlos. Entretanto, se instruyó a los padres sobre cómo deberían responder cuando surgían los comportamientos obsesivos compulsivos del niño.

Luego del tratamiento, los niños notaron una reducción significativa en la frecuencia con la que las familias ayudaban a los niños durante sus comportamientos y rituales obsesivos compulsivos. Los niños cuyas familias mostraban la mayor reducción en estos ajustes también mostraron la mejora más grande en los síntomas, aseguró Merlo.

Jonathan Abramowitz, profesor asociado y presidente asociado de psicología de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, anotó que también los adultos han informado anecdóticamente sobre este refuerzo no intencional del TOC en sus relaciones.

“Lo vemos en cónyuges y parejas adultas también”, aseguró en el comunicado de prensa. “Al tratar de ayudar al paciente de TOC, terminan empeorando el problema”.

La Academia Estadounidense de Psiquiatría Infantil y de Adolescentes (American Academy of Child & Adolescent Psychiatry) calcula que cerca de uno de cada 200 niños estadounidenses tiene trastorno obsesivo compulsivo, mientras que la Obsessive Compulsive Foundation calcula que uno de cada cincuenta adultos lo tiene.

Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare

FUENTE: University of Florida Health Science Center, news release, June 2009

COMORBILIDAD

Definitivamente un aspecto necesario al hablar de TOC es la coexistencia actual y a lo largo de la vida con otros trastornos psiquiátricos, fenómeno denominado comorbilidad.
La relación del TOC con otros trastornos y las diferencias clínicas de acuerdo con la edad de inicio del padecimiento, han planteado diferentes hipótesis etiológicas, pues la comorbilidad y el inicio temprano son retos en el tratamiento y en el diagnóstico diferencial.
La edad de inicio tiene un impacto en la duración del TOC y su comorbilidad: los tics se han asociado más frecuentemente a un inicio temprano así como otros trastornos del espectro obsesivo-compulsivo como los trastornos de la conducta alimentaria, la cleptomanía y la tricotilomanía.
Se ha reportado que por lo menos el 50% de los niños y adolescentes con Síndrome de Gilles de la Tourette desarrolla síntomas obsesivos-compulsivos o bien TOC en la edad adulta. Cerca de 60% de los niños y adolescentes con TOC cuenta con historia previa de tics.
Se ha reportado alta comorbilidad del TOC, durante la infancia y la adolescencia, con otros trastornos de ansiedad. De un tercio a la mitad de los niños y adolescentes con TOC tiene una historia previa de algún trastorno de ansiedad, siendo el trastorno de ansiedad por separación y la fobia social entidades comórbidas frecuentes en el TOC de inicio temprano. Recientemente, un estudio de seguimiento en niños con TOC reportó una alta comorbilidad con trastornos de ansiedad. Del total de los niños evaluados, 46.8% presentó trastorno de ansiedad generalizada; 17%, trastorno de pánico; 36.2%, fobia social y 19.1%, fobias específicas. Este estudio de seguimiento también reportó importante comorbilidad con trastornos afectivos donde 29.8% presentó trastorno depresivo mayor (TDM) y 24.5% trastorno bipolar (TB). En estudios de niños y adolescentes con TDM y TB, la comorbilidad con TOC es de 35%.La comorbilidad del TDM con el TOC se ha asociado significativamente con una mayor duración del TOC, más que con su inicio temprano. Recientemente, la Asociación Francesa de TOC reportó mayor prevalencia de TB en sujetos con TOC, en una muestra de 628 adultos con TOC de inicio en la adolescencia 30% había presentado episodios hipomaniacos y cerca de 50%, ciclotimia. Cuando se explora la comorbilidad en pacientes con TB la prevalencia del TOC a lo largo de la vida es de 44%, sin embargo cuando se explora la comorbilidad en pacientes con TOC la prevalencia del TB a lo largo de la vida es de 16%. El impacto de la comorbilidad TOC/TB en adultos se relaciona con un curso episódico del TOC, con más episodios depresivos e intentos suicidas, con obsesiones religiosas y sexuales, con hospitalizaciones y con mayor uso de polifarmacia.En particular la asociación TOC/TB, en la interfase infancia y adolescencia, ha reportado mayores índices de TB tipo II e inicio más temprano del TOC; aquellos con sólo TOC mostraron mayor frecuencia de compulsiones.
Para los trastornos externalizados en niños y adolescentes con TOC, se ha reportado una prevalencia de 25.5% con el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), 13.8% para el trastorno negativiasta y desafiante (TND) y 11.7% para el trastornos disocial (TD). La comorbilidad TDAH y TOC ha generado especulaciones para establecer una fisiopatología común. Un estudio
prospectivo y longitudinal para valorar la relación entre TDAH, TOC y tics, con 798 sujetos, reportó que la persistencia sintomática del TDAH en la adolescencia se asoció con más síntomas obsesivos y compulsivos en la adultez temprana, mientras que el inicio de TOC en la adolescencia se asoció con persistencia sintomática del TDAH en la vida adulta. Geller et al. reportaron TDAH en 51% de los niños y 36% de los adolescentes de una clínica especializada para TOC pediátrico; más recientemente mostraron que aquellos sujetos con TOC de inicio temprano y TDAH requieren mayor apoyo extracurricular en clases y presentan más obsesiones de tipo somático a diferencia de aquellos con TOC sin TDAH. Además, la comorbilidad TDAH/TOC se ha asociado significativamente con los hombres, además de presentar mayor deterioro psicosocial y mayor comorbilidad con otros trastornos como TB y tics. Los estudios en familiares de primer grado (n=1533) de niños con TDAH sin y con TOC sugieren una co-segregación entre
ambos trastornos, pues el riesgo de TOC en familiares con TDAH es de 7.4% y en familiares sin TDAH, 1.3%.
Otros trastornos comórbidos con el TOC son los de la conducta alimentaria, el trastorno dismórfico corporal y los psicóticos como la esquizofrenia. Los trastornos generalizados del desarrollo como el autismo y el síndrome de Asperger, manifiestan frecuentemente comportamientos y rutinas estereotipadas así como preocupaciones inusuales, los que son catalogados equivocadamente como «obsesivo-compulsivos».

fuente: Instituto Nacional de Psiquiatria